domingo, 8 de febrero de 2009

Apoyada en la pared

He salido huyendo despavorida,
intimidada, insegura,
confusa y arrepentida.
He salido huyendo por el miedo de hablar,
por el miedo de no saber interactuar,
de no gustar.
He salido huyendo en las narices de las personas,
escabulléndome entre las sombras,
restándome importancia y mintiendo.
He salido huyendo mientras la adrenalina
llenaba mi cuerpo.
Tuve miedo,
escalofriante y nítido miedo.

Las sonrisas de todos se unían,
me sentía cohibida.
No podía.
No daba.
Me fui antes de que me llamaran.
¿Qué iba a decirle a los otros,
a los que no conocía?
¿Qué iba a comer?
¿Cómo me habría de sentar?
¿Cómo lograría estar en mi hogar?
¿Cómo?
Si nunca ha pasado.
¿Cómo?
Si nunca me he dejado.

Me mantuve,
respiré,
me mantuve,
respiré.
No deje que nadie me encontrara,
quién sabe,
si para empezar,
la gente me buscaba.
Huía porque no había más,
porque había más que desconocía
y me infiltraba en un cuadrado perfecto
que no se rompía.
En un cuadrado aislado,
escribiendo mi cobardía.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Ya no te quiero

El switch sigue prendido,
yo simplemente cierro los ojos,
y hago como que olvido.
¿No era lo que anhelabas,
que te dijera que ya no te amaba?
Por eso me contabas historias
de tus brazos succionando
otros labios,
por eso te alejabas,
no es que fuera
demasiado buena
era que no podías con la carga
de que alguien te quisiera
mucho más de lo que tu esperaste
que lo hiciera.

Eres tan frágil,
apenas me atrevía a tocarte,
me daba miedo romperte.
Pero te vas con quien
te agarra como si fueses plastilina,
te gusta y regresas
¿Qué más da lo que yo sienta?

Querías cuatro palabras
para dejar de preocuparte por mí,
ahí están,
tómalas,
ciertas o falsas,
te las cedo,
para que puedas hacer
lo que quieras con ellas:
Ya no te quiero.

lunes, 2 de febrero de 2009

Vomitar

Cantemos a la luna,
cantemos a la noche,
cantémosle a las heridas,
cantémosle a los hombres.

Salud por otro día,
salud por no tenerlo,
salud por la melancolía,
salud por perderlo.

Brindemos al compás
de una canción triste.
Brindemos al compás
de quien llora y ya no espera,
que no sabe qué tan sincero fue
pero que lo sintió hasta desfallecer.
Brindemos, lloremos:
¿Qué más nos queda?

Cantemos porque no tenemos,
cantemos porque queremos,
cantemos mientras nos quede voz,
mientras nos queden ganas,
mientras tengamos historia,
que si algo obtuvimos fueron
recuerdos y memorias.

Cantemos a la gloria,
cantemos a la agonía
cantemos por cantar.
¡A la par fingiendo alegría!

Brindemos, cantemos, lloremos:
¿Hay otra salida?