He salido huyendo despavorida,
intimidada, insegura,
confusa y arrepentida.
He salido huyendo por el miedo de hablar,
por el miedo de no saber interactuar,
de no gustar.
He salido huyendo en las narices de las personas,
escabulléndome entre las sombras,
restándome importancia y mintiendo.
He salido huyendo mientras la adrenalina
llenaba mi cuerpo.
Tuve miedo,
escalofriante y nítido miedo.
Las sonrisas de todos se unían,
me sentía cohibida.
No podía.
No daba.
Me fui antes de que me llamaran.
¿Qué iba a decirle a los otros,
a los que no conocía?
¿Qué iba a comer?
¿Cómo me habría de sentar?
¿Cómo lograría estar en mi hogar?
¿Cómo?
Si nunca ha pasado.
¿Cómo?
Si nunca me he dejado.
Me mantuve,
respiré,
me mantuve,
respiré.
No deje que nadie me encontrara,
quién sabe,
si para empezar,
la gente me buscaba.
Huía porque no había más,
porque había más que desconocía
y me infiltraba en un cuadrado perfecto
intimidada, insegura,
confusa y arrepentida.
He salido huyendo por el miedo de hablar,
por el miedo de no saber interactuar,
de no gustar.
He salido huyendo en las narices de las personas,
escabulléndome entre las sombras,
restándome importancia y mintiendo.
He salido huyendo mientras la adrenalina
llenaba mi cuerpo.
Tuve miedo,
escalofriante y nítido miedo.
Las sonrisas de todos se unían,
me sentía cohibida.
No podía.
No daba.
Me fui antes de que me llamaran.
¿Qué iba a decirle a los otros,
a los que no conocía?
¿Qué iba a comer?
¿Cómo me habría de sentar?
¿Cómo lograría estar en mi hogar?
¿Cómo?
Si nunca ha pasado.
¿Cómo?
Si nunca me he dejado.
Me mantuve,
respiré,
me mantuve,
respiré.
No deje que nadie me encontrara,
quién sabe,
si para empezar,
la gente me buscaba.
Huía porque no había más,
porque había más que desconocía
y me infiltraba en un cuadrado perfecto
que no se rompía.
En un cuadrado aislado,
escribiendo mi cobardía.
En un cuadrado aislado,
escribiendo mi cobardía.
